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 Guía para la armónica diatónica de diez celdas o armónica de blues
Mantenimiento de la armónica
 

Limpieza:

El único método aconsejable para limpiar una armónica es usar simplemente agua. Todas las armónicas tienen chapas de acero inoxidable y juegos de lengüetas de aleaciones con latón que aunque se manchan debido al contínuo contacto con la humedad tampoco se oxidan.

Debido al pequeño tamaño de las lenguetas y a los finos huecos entre estas y la placas se puede dar el caso de que alguna nota suene mal debido a que algún cuerpo extraño, aunque sea minúsculo, interfiera en el movimiento de la lengüeta, por lo que si es un problema persistente no habrá más remedio que desarmar nuestra armónica y limpiar con un pincel suave la lengueta afectada.

Si no es el caso lo mejor y más aconsejable es simplemente una limpieza exterior con un trapo humedecido en agua de las partes de la armónica que más contacto tienen con la boca: la embocadura de las 10 celdas y la parte delantera de las cubiertas protectoras. Es el único mantenimiento frecuente realmente aconsejable.

Sólo muy de vez en cuando se puede desarmar completamente y limpiar todas las piezas con agua y algo de jabón neutro y con ayuda de algún pincel muy suave para eliminar interiormente todo rastro de saliva, polvo y cuerpos extraños, aclarando bien con agua corriente y dejando secar al final.

Como curiosidad se puede hacer una recopilación folclórica de otros métodos de dudosa efectividad para limpiar armónicas que se escuchan casi desde que la armónica hizo aparición: sumergirlas en whisky (de cualquier marca) posiblemente porque se dice que le da otro "tono" a las armónicas con peine de madera, sumergirlas en agua con pastillas para limpiar dentaduras, sumergirlas en agua con bicarbonato sódico, sumergirlas en agua con pastillas de lavavajillas, etc. etc... (hay verdadera obsesión en eso de sumergirlas).

Como consejos obvios y tratándose de un instrumento que está continuamente en contacto con nuestra boca están el de no intercambiar nunca nuestras armónicas con nadie y mucho menos el probar las de otros. Procurar guardarlas siempre en el estuche o caja que usemos preservándolas así del polvo. No tocar nunca inmediatamente despues de comer ni mientras lo hacemos (lo mejor es hacerlo después de lavarnos la boca), etc...

Problemas con las lengüetas:

En determinados casos es posible que las lengüetas, sometidas a la presión de los bendings o por tocar con demasiada fuerza, se pueden desafinar, desajustar o incluso quedar inservibles y sin respuesta.

No es totalmente cierto eso que se escucha de que con un estilo blues por ejemplo, las armónicas sólo duran una semana o un mes como mucho debido a la presión de los bendings. He leído historias parecidas en tono categórico pero en realidad no es más que una exageración. Si es cierto que un principiante siempre ejercerá mayor presión en los bendings sin darse cuenta, precisamente porque los está aprendiendo. Con el tiempo y la experiencia un bend se ejecuta sólo con la presión justa, ni más ni menos, las lengüetas no sufren y la armónica nos puede durar años tranquilamente.

 

Entre los problemas más comunes que suelen afectar a las lengüetas se encuentra el ajuste de la separación (gap en inglés) entre la propia lengüeta y la placa. Esta separación es de una gran importancia para la velocidad de respuesta de la lengüeta ante el flujo de aire. En el peor de los casos si la separación es muy pequeña o inexistente simplemente no se producirá ningún sonido. En otras ocasiones podríamos encontrarnos con lengüetas que necesitan un mayor flujo de aire para que empiece a sonar.

Como norma general la separación estándar entre la lengüeta y la placa ha de ser aproximadamente la misma que la del grosor de la propia lengüeta, es decir, se trata de una distancia muy pequeña.

Otra norma a tener en cuenta es que cuanto más alto y fuerte soplemos o aspiremos mayor deberá ser la distancia entre lengüeta y la placa. Al contrario si nos gusta tocar de una forma más suave la separación deberá ser menor para que las lengüetas reaccionen con mayor velocidad ante el más mínimo flujo de aire.

Se trata pues de buscar una separación de compromiso en la que las lengüetas respondan bien tanto si tocamos fuerte como si nos gusta soplar/aspirar de una forma más suave.

Cuando ajustemos la separación de las lengüetas debemos hacerlo con cuidado y suavidad. La mejor forma es hacerlo con una galga de espesores  cuando tengamos que aumentar la separación (subir o levantar la lengüeta).

Para disminuir la separación (o bajar la lengüeta) podemos ayudarnos de la punta de nuestro dedo o con ayuda de cualquier otra herramienta, siempre son suavidad y cuidado.

Las galgas de espesores (feeler gauge en inglés, ver imágen) son unas placas finas y flexibles en forma de pala que suelen venir en un juego de varias medidas e incluidas en la mayoría de los kits de mantenimiento de armónicas.

Cuando terminemos de ajustar una lengüeta, esta no debería presentar un perfil en forma de arco, al menos de forma visible y evidente, sino al contrario, debe seguir casi recta.

Los tres problemas más frecuentes de separación entre lengüeta y placa:

Sólo obtenemos sonido ante un soplado/aspirado fuerte: la separación entre la punta de la lengüeta y la placa es demasiado grande.

Sólo obtenemos sonido ante un soplado/aspirado suave, cuando incrementamos la fuerza, el sonido cesa: la separación entre la punta de la lengüeta y la placa es demasiado corta, o está totalmente abatida.

No hay respuesta de sonido ante ningún soplado/aspirado: la separación entre la punta de la lengüeta y la placa es demasiado corta, o está totalmente abatida y encerrada dentro de su marco.

Estos problemas se solucionan buscando la separación o distancia justa entre la punta de la lengüeta y su placa ejerciendo presión sobre la lengüeta hacia arriba o hacia abajo tal y como explicamos más arriba, con suavidad y cuidando de no doblar bruscamente:

Este tipo de ajuste es el mismo que se utiliza a la hora de hallar el punto exacto en el que una lengüeta determinada permite hacer un overbending (overblow u overdraw) a la misma vez que los sonidos soplados y aspirados normales.

(Los gráficos son sólo orientativos, si estuvieran a escala los ángulos serían mucho más cortos)

No hay que confundir estos desajustes de las lengüetas con los problemas que suelen encontrar los principiantes en la celda 2 aspirada, en otras celdas en la parte baja (izquierda) y en las notas altas aspiradas, nos puede dar la impresión que hay algo mal en nuestra armónica pero en realidad son celdas que necesitan una técnica de ejecución diferente de las demás. En la inmensa mayoría de los casos el problema está en la técnica (respiración, ejecución...) y no en un fallo de la armónica (cómo seguramente pensaríamos).

Respuesta con zumbidos ante el aspirado/soplado: la lengüeta posiblemente esté atascada o rozando con algún objeto extraño, o también desalineada horizontalmente con respecto a la placa, algo bastante inusual pero no imposible:

La solución es realinear la lengüeta y apretar su remache con un pequeño martillo y un punzón, o en su caso, retirar cualquier objeto extraño que pueda estar interfiriendo con el libre movimiento de la lengüeta.

 

Lengüetas desafinadas:

Si vemos que la lengüeta es recuperable y que sigue respondiendo ante el soplado/aspirado pero que está fuera de tono es posible volver a afinarla. El método es sencillo pero deberemos hacerlo con mucho cuidado y usando un afinador electrónico (para guitarra por ejemplo) o uno de los programas para PC del apartado software que nos indicarán que nota tocamos exactamente con la armónica.

El procedimiento consiste en limar parte del material de la lengüeta (limar el propio metal) para conseguir que su frecuencia de vibración suba o baje, según sea lo que necesite.

Para limar el metal podemos utilizar desde simple papel abrasivo de grano fino hasta herramientas eléctricas de precisión como minitaladros con una pequeña cabeza fresadora en forma de bola, etc., teniendo en cuenta de colocar una placa fina de metal o algún material lo suficientemente sólido debajo de la lengüeta para que ésta quede apoyada y poder así trabajar con comodidad.

Si necesitamos que la lengüeta baje de tono limaremos en la parte más próxima al remache que sujeta la lengüeta, según el gráfico:

Si por el contrario necesitamos subir el tono en el que la lengüeta suena, necesitaremos limar en la punta de la lengüeta, en la parte contraria al remache:

Recordar que para cualquier manipulación de las lengüetas hay que colocar un apoyo firme y plano bajo las mismas para poder así trabajar con seguridad y comodidad sin dañarlas.

Reemplazo de lengüetas:

En el caso de que la lengüeta no responda con ningún procedimiento significará que es irrecuperable y que no habrá más remedio que sustituirla.

No existe un sistema fácil ni sencillo de reemplazar lengüetas. Las armónicas siempre se han fabricado bajo la idea de la sustitución de placas de lengüetas enteras y no de lengüetas individuales, pero no es imposible reemplazarlas.

El poder hacerlo dependerá de que contemos con habilidad suficiente, aunque en realidad la idea es sencilla. Hay que retirar el remache antiguo, limándolo y desgastándolo primero en lo posible para a continuación retirarlo con ayuda de un punzón fino y un martillo pequeño. Colocar la nueva lengüeta y volver a remachar de nuevo con el martillo. Hay muchos artesanos, luthiers, aficionados y profesionales de la armónica que en lugar de remachar la nueva lengüeta la colocan en su placa con tornillo y tuerca (por supuesto de tamaños muy pequeños) de forma que el reemplazo es más sencillo en el futuro.

En caso de que no nos atrevamos a hacerlo, exisen repuestos de juegos de lengüetas en todas las marcas y modelos.

Enlaces a sitios seleccionados sobre reparaciones, personalización de armónicas y armónicas especiales (custom harmonicas), luthiers, etc...





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